Mi amiga Sami

En tercer grado me cambiaron de escuela. Dejé la 17 y entré en una escuela mucho más chica, mucho más nueva y que funcionaba en una casa en constante readecuación a los nuevos fines, escolares. Pasé de 2º D a 3º A. De ir a la tarde con guardapolvo a ir mañana y tarde con uniforme.
No me acuerdo nada de la primer semana de clases, pero en la segunda semana entró otra nena nueva, como yo, al grado. Por error ella había estado concurriendo los primeros días al 3ºB y cuando entró decidí que ella me encantaba: era alta, tenía una colita de caballo y un poco de rulos que se le escapaban a los costados de la cabeza. Tenía una perra llamada Catriel, jugaba con autitos y dibujaba a la perfección cosas como nubes unidas con arcoiris. Nos sentaron juntas y nos hicimos mejores amigas, hasta que a los 9 años problemas ético - políticos insalvables (estoy segura de que yo tenía una visión trágica de la vida) nos distanciaron, por suerte no para siempre.
Pasaron 29 (veintinueve!!!) años desde que entró en el aula de 3ºA, mi amiga Sami. Y desde ahí que no paró de crecer, hasta ser la amiga genial que es hoy y que también resultó ser una escritora genial.


Este libro que tengo en el escritorio es su tercer libro, y les recomiendo a todos que dejen lo que sea que estén leyendo en este momento, incluso que dejen de leer esto, y salgan corriendo a buscarlo. Yo se lo que les digo: después hablamos.

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